El gimnasio ya no es sólo el lugar de referencia para combatir el estrés provocado por el exceso de trabajo, se ha convertido también en un refugio idóneo para los parados. A pesar de la crisis, responsables de algunos centros deportivos de las principales ciudades españolas manifiestan que la demanda de sus servicios ha crecido en el último año. A su juicio, acudir al gimnasio resulta más barato que otras alternativas de ocio, como asistir a espectáculos o cenar fuera de casa. Algunos analistas señalan que el sector es un negocio anticíclico.
Los usuarios pagan cuotas de entre 35 y 100 euros mensuales y reciben como contraprestación un amplio abanico de servicios para ponerse en forma y cuidar su salud. “Ofrecemos una opción de ocio muy barata para llenar el tiempo libre y no sólo no sufrimos la recesión, sino que la gente acude ahora más al gimnasio”, confiesa un profesional del sector que cuenta con una lista de entre 1.000 y 3.000 socios en cada uno de los centros deportivos de su cadena.
Los datos revelan que, en la última década, el número de gimnasios en España ha pasado de 9.000 a 13.000, lo que representa un incremento del 38%. El negocio factura en nuestro país 3.600 millones de euros y se sitúa en el segundo lugar del ranking europeo, sólo por detrás del Reino Unido que alcanza los 4.700 millones. El 44% de las personas que acuden a un gimnasio tienen entre 18 y 34 años; el 33% entre 35 y 54; el 18% entre 14 y 17 y sólo el 5% es mayor de 55 años. Las mujeres son mayoría en las clases dirigidas de actividad física y los hombres en las salas de pesas y musculación. La demanda por géneros está más igualada en las actividades de cardio-fitness.
Pese a la evolución del sector, las compañías sí están padeciendo algunos fenómenos directamente relacionados con la coyuntura económica actual. Se ha detectado, por ejemplo, un mayor índice de contratación de cuotas mes a mes y no tanto por anualidades, y los negocios franquiciados encuentran dificultades para encontrar financiación. Fuentes de la patronal del sector también recuerdan que, a pesar del incremento de la demanda de actividades deportivas, en 2008 desaparecieron un 5% de las instalaciones y un 10% de los empleos. Y también responsabilizan de este factor de estancamiento a los problemas de crédito financiero.
Los distribuidores de aparatos y material deportivo revelan, además, la manifestación de nuevas realidades en el sector, como el incremento de la tendencia de practicar deporte en casa o en el lugar de trabajo.
Los centros deportivos sortean con éxito la crisis

